
He vuelto al mundo Mad Men y en esta segunda temporada las protagonistas indiscutibles, por lo menos hasta donde yo he visto, son las mujeres. Bueno, no las mujeres en sí, sino el papel que éstas jugaban en la sociedad de la época. “¿Por qué me siento infeliz si tengo todo lo que se suponía que debía lograr para serlo? Una casa maravillosa, un marido guapo que gana dinero, unos hijos rubios, un armario lleno de vestidos…”. “¿Por qué si en el trabajo soy una de ellos siempre me siento excluida?”. “¿Por qué debo resignarme a no tener hijos únicamente porque el capullo con el que me casé prefiere seguir siendo un adolescente toda su vida? ¿Por qué debo callarme y seguir sonriendo?”.
Diferentes mujeres, vidas totalmente distintas, pero un punto en común: ¿cuál es mi papel? ¿A qué puedo aspirar en esta vida? ¿Debería romper moldes y luchar por algo que no sé si me van a dejar conseguir?
Y de entre todas estas vidas, de entre todas estas mujeres me quedo con una: Betty Draper. Me encanta este personaje porque tiene una lucha interior impresionante. Ha conseguido todo en la vida, todo lo que le dijeron que debía conseguir para ser la persona más feliz del mundo. Y no entiende nada porque, a pesar de que lo tiene, es totalmente infeliz y se siente culpable por ello. Fuma y bebe constantemente para neutralizar esa amargura. Pero estoy convencida de que va a explotar en algún momento.

Diferentes mujeres, vidas totalmente distintas, pero un punto en común: ¿cuál es mi papel? ¿A qué puedo aspirar en esta vida? ¿Debería romper moldes y luchar por algo que no sé si me van a dejar conseguir?
Y de entre todas estas vidas, de entre todas estas mujeres me quedo con una: Betty Draper. Me encanta este personaje porque tiene una lucha interior impresionante. Ha conseguido todo en la vida, todo lo que le dijeron que debía conseguir para ser la persona más feliz del mundo. Y no entiende nada porque, a pesar de que lo tiene, es totalmente infeliz y se siente culpable por ello. Fuma y bebe constantemente para neutralizar esa amargura. Pero estoy convencida de que va a explotar en algún momento.

Ella, que es una belleza, siempre elegante, sonriente, no puede entender por qué su marido, Don Draper, a veces no la ve. Es invisible para él en muchas ocasiones. Nunca conseguirá llegar a formar parte de todos los ámbitos de su vida. Siempre estará excluida de algún escenario y sabe perfectamente, que en ese lugar, él estará con otra. Lo asume porque no tiene alternativa: en esa época si una mujer se divorciaba, estaba perdida. Sin dinero, sin trabajo y con dos hijos. Era lo peor que podía ocurrir. Los hombres lo sabían. Las mujeres también. Así que jugaban a ese juego impuesto por la sociedad, en el que ellas siempre salían perdiendo.
Todo ha cambiado hoy. Pero me asusto, de veras, cuando veo comportamientos de Betty Draper en todas las mujeres. Me incluyo.
Todo ha cambiado hoy. Pero me asusto, de veras, cuando veo comportamientos de Betty Draper en todas las mujeres. Me incluyo.


