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domingo, 20 de febrero de 2011

Miedo


José Antonio Marina en su libro Anatomía del miedo define este estado de la siguiente manera:

Un sujeto experimenta miedo cuando la presencia de un peligro le provoca un sentimiento desagradable, aversivo, inquieto, con activación del sistema nervioso autónomo, sensibilidad molesta en el sistema digestivo, respiratorio o cardiovascular, sentimiento de falta de control y puesta en práctica de alguno de los programas de afrontamiento: huida, lucha, inmovilidad o sumisión.


Este libro es, para mí, como una biblia. Marina es capaz de describir y ponerle ojos y cara a sensaciones y sentimientos que hemos sentido mil veces, pero que rara vez se pueden analizar de una forma clara.

El miedo hace que nos equivoquemos.

Los miedos a afirmarse o a imponerse o a defender los propios derechos pueden deberse, según Marina, a tres causas:

1. El miedo a la respuesta de la otra persona.
2. El miedo a no saber qué responder ante la respuesta de la otra persona.
3. El miedo a defraudar a la otra persona.

Pues eso. Miedo.

domingo, 30 de enero de 2011

Pequeñas conquistas vitales


Hoy he visto en La Casa Encendida la exposición de los proyectos premiados en Generación 2011, un programa con el que se pretende descubrir e impulsar el trabajo de artistas emergentes. Lo que más me ha llamado la atención ha sido la instalación de Pablo Serret de Ena: cinco banderas y cinco vídeos que relatan pequeñas conquistas vitales de cinco personas diferentes.


Aprender a decir no, enfrentarse a las injusticias o vencer la timidez. Situaciones cotidianas, con las que toda persona se puede sentir identificada. Yo lo he hecho. Por eso me ha gustado tanto.

Las Cumbres es el título del trabajo. Llegar a la cumbre representa el triunfo. Llegar a la cumbre implica esfuerzo, trabajo, superación. Llegar a lo más alto.


Una de las obras narraba la historia de una persona que no sabía decir que no. Un día tenía un no tan grande dentro de ella, que explotó. Y salpicó a todos de la peor manera. Fue una gran tragedia, así que tomó una determinación: no se cortaría el pelo hasta que aprendiese a decir que no, dejaría crecer su pelo hasta que el no le saliese de manera natural, con fuerza, sin sentimiento de culpa.


Para mí, las pequeñas conquistas vitales son los triunfos más grandes. No había caído en todas las que he conseguido en 2010 hasta que he visto hoy Las Cumbres. Me he dado cuenta, además, que el año pasado fui a la peluquería mucho más de lo que acostumbro. Casualidades.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Domingo



Recuerdo los domingos de mi infancia como días en los que no ocurría nada. Un mero día de paso, una cuenta atrás para llegar al lunes, y a las obligaciones y a los madrugones. Los domingos no existían porque no tenían entidad propia. De mi dormitorio, al salón. A la cocina donde mi madre preparaba la comida para la semana. De los deberes al salón donde mi padre leía o veía el resumen de la jornada de fútbol. Todo estaba cerrado, las calles estaban desiertas. Nada que hacer.

Con los años he empezado a disfrutar de este día. Levantarme tarde, leer el periódico, comer fuera de casa, ir al cine. Me encanta disfrutar del descanso de este día, en el que parece que el tiempo pasa más lentamente. Pero, al llegar la tarde, vuelve esa sensación de entonces, de cuenta atrás. De planificación de una serie de obligaciones que no quiero que lleguen, pero que inevitablemente van a llegar.

Este cuadro de Hopper, que forma parte de la exposición Made in USA Arte americano de la Phillips Collection y que se puede ver en Fundación Mapfre, me devuelve a aquella época en la que los domingos me hacían estar intranquila. La ciudad está cerrada, aunque sea de día. Y ese señor allí sentado en la acera me desconcierta. Es como un fantasma. Tiene los brazos cruzados y fuma un puro, con la mirada perdida. Los personajes de los cuadros de Edwar Hopper son así: almas solitarias en escenarios inhóspitos que representan decadencia. Lugares que fueron algo y que se han quedado en nada. Una calle siempre transitada, pero completamente vacía en domingo. Una habitación de hotel donde se vivieron momentos felices, pero que ahora sólo transmite vacío y soledad. Un vagón de tren en el que una mujer mira el paisaje, con la mirada perdida, pensado en todo lo que está dejando atrás.

Creo que debo reconciliarme con los domingos.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Reencuentros


Ayer por la noche tuve una cena con mis antiguos compañeros de clase. Últimamente las redes sociales han permitido que estos reencuentros se conviertan en habituales y ayer me vi rodeada de personas a las que hacía al menos 15 años que no veía.

Después de los saludos efusivos iniciales y de las preguntas más que típicas (¿Qué tal? ¿Qué has hecho en todo este tiempo? ¿Qué estudiaste? ¿Trabajas? ¿En que ciudad vives ahora?...) viene el verdadero reto: ¿tendré capacidad para mantener viva una conversación con estos desconocidos?

Mis recuerdos de aquella época están bien grabados en mi cabeza, pero es curioso descubrir cómo, en muchas ocasiones, no tienen nada que ver con los del resto de personas con las que compartí esos momentos. “Tú eras mala”- me dijeron ayer. “¿Yo mala?” – respondí. Pero si yo no lo recuerdo. Sí que recuerdo que me veía obligada a comerme mi pescado y el pescado de la líder del grupo para que me admitiera en su pandilla. ¿Yo mala? ¿?

Las anécdotas no tienen fin. Y es gracioso porque entre tus recuerdos y los del resto, eres capaz de recuperar parte de algo que había desaparecido.

“- ¿Os acordáis cuando Pepa se puso aparato y el resto nos poníamos papel de plata porque queríamos tener uno igual?”

“- Ayer encontré una nota de 5º de EGB, que decía: por favor, Lorena, cómprate rotuladores que estoy harta de tener que dejarte los míos. Se gastan”.

Y lo más absurdo, pero lo que más gracia me hizo: todos nos acordábamos del nombre y de los dos apellidos de cada uno. ¿Por qué?

Nunca había salido con estas personas de copas. La última vez que hablé con muchos de ellos tenía 12 años y probablemente si me los encuentro mañana la cosa no dará mucho más de sí, pero me hizo gracia volver a ser la número 20 de la lista de clase, la que celebraba el cumple con Paula y la que me tenía que comer dos pescados rebozados repugnantes para poder jugar luego a la goma con el resto.

Ayer, después de mil copas quedamos en vernos de nuevo pronto. Yo digo que 15 años más…

miércoles, 17 de marzo de 2010

Florence and The Machine


Gracias a mis nuevos mejores amigos descubrí hace poco a este grupo. Me regalaron la entrada del concierto y me dijeron únicamente una cosa: el día del concierto tienes que saberte las canciones. Es la única condición. Hice todo lo que pude y algo logré canturrear el lunes. Pero disfrutar, disfrute al máximo. El público estaba como loco: gritaba, saltaba, cantaba, lanzaban regalos al escenario. Y ella, Florence, logró conectar muy bien con toda la sala, que estaba abarrotada. Salió con su copa en la mano, se descalzó, y empezó a bailar y a derrochar energía.
Florence and The Machine hacen una música extraña. No sé muy bien cómo definirla: oscura, electrónica, rock, pop...todo revuelto. El resultado: diversión, energía. Y emoción.
Me encanta que mis amigos me descubran nuevas alegrías.


viernes, 5 de marzo de 2010

Thelma y Louise



Dos mujeres que se embarcan en un viaje que jamás imaginaron. Una escapada de fin de semana que se convierte en la aventura de sus vidas. Y aunque a simple vista se trata de un viaje fatal, es lo mejor que les ha pasado nunca.

No tengo palabras para agradecer este regalo, Xe. Aunque aspiro a ser Louise, me gusta ser Thelma, sólo por sentir que yo también puedo ayudarte. Gracias.




Como tú bien has dicho: Let's keep going!

domingo, 31 de enero de 2010

A mis padres...


Ellos son unas personas muy especiales. Les miro, desde lejos, y me entra una ternura y un amor que es difícil de explicar. Como ya dije el otro día, hay un momento en la vida en el que descubres que tus padres no lo saben todo. Es un momento difícil. Pero hay otro, que no sé si le pasará a todo el mundo, pero a mí me ocurre, en el que miras a tus padres y sientes un profundo respeto, una gran admiración y, sobre todo, agradecimiento. Agradecimiento porque gran parte de lo que soy, se lo debo a ellos. Sobre todo, mi parte buena. Agradecimiento porque gran parte de lo que sé, se lo debo a ellos. Han sido capaces de guiarnos sin imponernos. Nos explicaron los peligros que existían ahí afuera, pero nos dejaron equivocarnos. Nos han dejado aprender. Pero han estado allí, ofreciéndonos su hombro, cuando mi hermana y yo llorábamos. Y nunca nos dijeron: “te lo dije”.

Mientras paseábamos hoy por Madrid he estado pensando que me gustaría comer con ellos todos los domingos. Me gustaría quedar con mi padre para ir a alguna librería de viejo y que me recomendase grandes clásicos. Me gustaría ir con mi madre a ver todas las películas a las que mi padre no le quiere acompañar. Es curioso, con 18 años huí de casa porque quería crecer sola y ahora que lo estoy, daría lo que fuese por compartir algo más de tiempo con mi familia. Porque me caen muy bien. Porque cuando estoy triste quiero abrazarme a mi madre y que pasen las horas mientas ella me toca el pelo. Porque quiero dormirme tocándole el brazo como cuando era un bebé. Y quiero que mi padre me hable de Azaña y reírme con él hablando de “Los Soprano” o de “A dos metros bajo tierra”.

Julia me ha dicho una cosa muy cierta: sólo vivimos una vez y me cuesta tener que aceptar que no pueda ver a mis padres todos los días.

He pasado un fin de semana familiar: mis padres, mi perro. Faltaba Inés, pero no faltaba porque estaba con nosotros. Y ahora que se han marchado, me siento como si fuese una niña pequeña y me hubiese perdido en algún lugar lleno de gente.

Supongo que estaré más sensible de lo habitual. Pero, mamá, me apetece tanto quedarme dormida contigo en el sofá…
(Fotografía de la exposición "Maternidades", de Caixa Forum)

viernes, 4 de diciembre de 2009

Empezar de nuevo



Empezar de nuevo tiene muchas cosas buenas: incertidumbre, ilusión, miedo, nostalgia por aquello que se fue y que nunca volverá. Pero, sobre todo, lo que más me llena en estos momentos es que voy a ser yo. Sólo yo. Para lo bueno y para lo malo. Yo. Nueva vida. Sólo miro hacia adelante. Deseadme suerte.

martes, 22 de septiembre de 2009

Presentación "B"



Presentación del segundo cuaderno de creación de "El Pez Globo"
¡Todo el que quiera venir es bienvenido!

martes, 21 de julio de 2009

Caballitos de mar


Ayer me contaron una cosa curiosa: los caballitos de mar son los únicos animales que una vez que encuentran a una pareja permanecen con ella toda la vida. Si por cualquier cosa se separan, pueden llegar incluso a morir. También es cierto que los caballitos suelen tener una esperanza de vida de un año...Ayer me contaron, además, que al amanecer se entrelazan sus colas y van nadando los dos juntos. Siempre juntos. Se separan durante algunas horas, pero siempre vuelven a encontrarse, al anochecer y vuelven a unirse para navegar juntos a la deriva.

No sé lo que tiene de cierto esta historia, pero me ha parecido preciosa.

jueves, 16 de julio de 2009

Vacío



¿Qué se debe hacer ahora? ¿Qué debo hacer? Todo se presenta confuso, difícil, cuesta arriba. Soy frágil ahora. Tengo miedo porque estoy vacía. Sé que todo se supera. Soy más fuerte de lo que aparento y siempre lucho por ser feliz. Instinto de supervivencia, supongo. Miro a mi alrededor y todo el mundo me sonríe, me abraza, me besa, me calma y dicen que volveré a sonreir pronto. Y lo sé. Pero ahora, en este lugar que no es el mío, sólo quiero dormir y despertarme cuando haya pasado la tormenta.

Hoy sí que es el primer día del resto de mi vida. No suelo hacer caso de las señales. Pero ahí están.

lunes, 23 de febrero de 2009

Friends of mine



and we live on borrowed time,
but this headshot's pretty good.
i've been scheming for too long,
i was starstruck by your mom.

we fall in love by accident,
a heavenly coincidence.
no matter what you think is true.
let me introduce you to some,
friends of mine.
oh, friends of mine.
oh, friends of mine.
oh, friends of mine.

and we brake for passing cars,
in the pistol ripping chase.
i regret the drugs you lost,
so i skipped our second date.

we fall in love by accident,
a heavenly coincidence.
no matter what you think is true.
let me introduce you to some,
friends of mine.
oh, friends of mine.
oh, friends of mine.
oh, friends of mine.

we fall in love by accident,
a heavenly coincidence.
no matter what you think is true.
let me introduce you to.

can't figure out this place.
guess someone hates my guts.
i handed him the sign.
oh, friends of mine.

Homenaje a mis amigos y a los amigos de amigos de amigos que nos juntamos el sábado en el doble cumpleaños Cuevas-Sandra. Me lo pasé tan tan bien...Cómo me gustan estas noches absurdas.

sábado, 14 de febrero de 2009

Revolutionary Road, o la búsqueda de la felicidad



Creo que esta película de Sam Mendes hace que salgas del cine cuanto menos un poco inquieto. Te coloca un espejo delante y es como si te dijese: esto es lo que eres, pero, ¿es esto lo que querías llegar a ser?. ¿Qué ocurre cuando ya está todo hecho? ¿Cuando has conseguido lo que se supone que debías conseguir? ¿Sientes paz y tranquilidad? ¿O sientes vacío?

Frank y April Wheeler son una pareja excepcional. Se consideran diferentes al resto de personas. Odian los convencionalismos y creen que siempre han vivido según sus deseos. Al margen de todo y de todos. Pensaban exactamente así cuando tuvieron al primero de sus hijos y dejaron Manhattan para irse a vivir a Revolutionary Road, una calle situada en un barrio residencial, a las afueras de la ciudad, que podía ser todo menos revolucionaria. Pensaban que eran diferentes al resto cuando Frank tuvo que aceptar un trabajo aburrido en una oficina. En la misma empresa en la que trabajó su padre durante toda su vida. En la misma empresa en la que él juró que nunca trabajaría. Pese a todo, ellos se sentían diferentes al resto.







De repente todo estalla por los aires. Tanto Frank como April sacan todo lo que llevan dentro, todos los silencios de tantos años. Toda la rabia contenida contra el otro. Toda la frustración. Y deciden volver a soñar. A vivir según sus deseos. Como siempre habían soñado que vivirían. Pero la realidad y las costumbres y las formas de vida que dicta la sociedad no siempre son difíciles de esquivar...


Toda mi vida he querido ser de otra manera. Otra persona, incluso. Siempre he vivido soñando con lo que no tenía. Puede que soñase lo que no vivía. Aunque no lo recuerdo. Me creía inconformista. En realidad era bastante estúpida. Creo que simplemente no tenía la capacidad para disfrutar de lo que tenía alrededor. Y eso genera una infelicidad terrible. Todo cambió hace un tiempo y he aprendido a ser feliz. No siempre, porque es imposible. Pero sí, muy a menudo. Ya no sueño con mundos maravillosos, sino que vivo en mundos imperfectos de los que se puede sacar mucha felicidad.


Por eso cuando vi esta película sentí tristeza, pero sentí alegría. Tristeza porque lo único que les hacía felices a los Wheeler era soñar con mundos que no podían tener. Alegría porque hoy yo podría ser feliz en Revolutionary Road.

sábado, 31 de enero de 2009

Valentía

A veces, de repente, todo se acaba. Sí, se acaba. Lo que parecía sólido se derrumba, sin más. Sin apenas tiempo para prepararse para el desastre. Es un tópico decir que todo tiene un fin. Pero lo tiene. Y las rutinas dejan de serlo porque desaparecen. La vida que vivías a diario desaparece. Y debes volver a empezar. De cero.

Nos venden historias de amor. De amor infinito. Nos dicen que para ser feliz debe haber otra persona que te complete. Que te guíe. Que te quiera. Y funciona, sí, a veces parece que es cierto. Que tienes otra mitad. Pero todo puede terminar.

Y yo hoy quiero rendirle homenaje a una persona valiente. A una persona que admiro y que quiero. A ella, que es capaz de ver más allá de lo que nos venden y que lucha. Porque sé que está triste y aunque le diga cada día que la quiero, que estoy con ella, sé que hoy no es suficiente. Sé que va a ser feliz. No sólo porque se lo merezca, sino porque quiere serlo.

Nos conocimos hace muchos años. Por casualidad. En un país extranjero. No sabíamos entonces que nuestras vidas iban a estar tan unidas. Y hemos pasado de todo. Y lo hemos superado todo. Sólo quiero decirle una cosa: te admiro. Y estoy contigo. Porque a veces se nos olvida, pero, ¿recuerdas nuestra primera conversación? Quién nos iba a decir todo lo que íbamos a compartir.

Estás destinada a ser feliz. No lo olvides. Y yo estaré allí para verlo.

miércoles, 14 de enero de 2009

Protocolo


Hoy he tenido una clase de protocolo. El profesor ha explicado que todo acción, cualquiera que sea, está regida por un protocolo. TODO en esta vida es protocolo, ha dicho. Hasta el mero hecho de cepillarse los dientes tiene su orden, su procedimiento, su protocolo.


Parece una tontería, pero me he agobiado un poco al pensarlo. Llevo un rato pensando en todo lo que hago a lo largo del día, he analizado todos mis movimientos diarios y he llegado a la conclusión de que quiero romper el protocolo. Vivo encerrada en un mundo cuadriculado.

lunes, 12 de enero de 2009

Roads (Portishead)



Esta canción de Portishead además de ponerme la piel de gallina, consigue trasladarme a una época en la que fui muy feliz. Es impresionante el poder evocador de la música. Cómo una canción te lleva a otro tiempo y no sólo eso, sino cómo consigue hacer que sientas lo que sentías entonces. Hace un millón de años.

Cuando me vine a estudiar a Madrid estuve dos años viviendo en una residencia de la Universidad. En Leganés. En un descampado de Leganés, sin absolutamente nada alrededor. Allí conocí a gran parte de las personas que hoy componen mi grupo de amigos. Vivimos durante dos años en un mundo irreal, sin obligaciones. Totalmente aislados de la realidad. Sólo existíamos nosotros. Ese lugar. Y sí, Madrid, allí a lo lejos, desde la ventana de la habitación veíamos la Torre Picasso. En esta época nunca queríamos irnos a dormir. Siempre había alguna conversación por terminar, alguna película que ver o algún disco que compartir.

Roseland nyc live, de Portishead fue parte importante de esta época, en la que todavía podía soñar con la persona que me gustaría llegar a ser. No volvería a esa época hoy, pero me encanta recordarla como una de las más importantes y felices de mi vida.

En el Primavera Sound de 2008 vi por primera vez a Portishead en directo. Me vi a mí misma en ese edificio, en la habitación 104, que compartía con Julia. De repente llamaban a la puerta y era Paula, sonriente como siempre, que nos preguntaba si bajábamos a cenar. En el comedor nos juntábamos todos y nos contábamos cómo había ido el día, como una pequeña gran familia.

Hoy he encontrado el disco y me he puesto nostálgica. Por una noche me gustaría volver allí y sentirme como entonces. Cuando todo estaba por escribirse todavía.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Tesoros


Venir a casa de mis padres por navidad es un viaje al pasado alucinante. Ellos, con razón, nos insisten a mi hermana y a mí para que vacíemos cajones, armarios y cajas, que están llenos de cosas de nuestra infancia y adolescencia, no lo suficientemente importantes como para llevárnoslas a nuestras casas, pero desde luego, son documentos y materiales que no se pueden tirar.

Así, cada vez que venimos tenemos que volver a mirar cajón por cajón, y decidir de qué nos podemos desprender. He encontrado al menos seis diarios, el más antiguo de cuando tenía 8 años y realmente no tiene desperdicio. Luego están las fotos, las cartas de un millón de amigos de otras ciudades, las declaraciones de amor eterno con 10 años...en fin, toda una vida que tenía olvidada.

Pero sin duda lo mejor que he encontrado esta vez ha sido uno de mis libros favoritos: "Manual de la bruja", de Malcolm Bird. Es divertídisimo. Se divide en varios capítulos: cómo elegir y amueblar el hogar, la cocina de la bruja, el jardín de la bruja, la buenaventura y los signos del zodíaco, hechizos y maleficios, secretos de belleza, la última moda...Te explica todo lo que debes saber para convertirte en una auténtica bruja.

Me encantaría volver a ser niña para creerme todo lo que pone en este libro. Como entonces. Muy muy recomendable.

martes, 16 de diciembre de 2008

How to fight loneliness



Hoy quiero dedicarle esta canción a la persona que más quiero. Si sólo pudiera quedarme con una milésima parte de su dolor. Si sólo pudiera...

viernes, 12 de diciembre de 2008

Homenaje a Azaña


Los grandes hombres y mujeres nunca son homenajeados lo suficiente.
Pues eso...

lunes, 10 de noviembre de 2008

Inés

Cuando éramos pequeñas nos odiábamos. Yo al menos, la odiaba bastantes veces al día. Lógico. Era dos años mayor que yo, compartíamos habitación, baño, televisión y Game Boy. Creo que ella a mí también me odiaba bastante. Nos pegábamos continuamente. Estoy orgullosa del hecho de que con la única persona con la que me he pegado en mi vida ha sido con ella. Con Inés. Mi hermana. Yo le mordía y ella me tiraba del pelo. Me ganaba siempre. Yo siempre lloraba para que mis padres pensaran que era ella la única culpable. Era la única táctica que tenía. Pero al poco tiempo dejó de funcionarme. Nos odiábamos durante el día, pero por la noche firmábamos un armisticio. Siempre nos dábamos la mano para ahuyentar a los fantasmas y los malos sueños. Por el día comenzaba de nuevo la batalla.

Siempre quise ser como ella. Vestir como ella. Escuchar la música que ella escuchaba. Pintar como ella lo hacía. Pero Inés lo odiaba. No podía soportarlo. De repente, se marchó de casa cuando empezó la universidad. Y tengo que reconocer que fue el peor año de mi vida. Al fin tenía esa habitación tan grande para mí sola. Pero yo ya no la quería. Fue entonces cuando empezamos a querernos. En realidad creo que siempre lo hicimos. Pero fue ese año cuando creo que nos dimos cuenta de que nos caíamos bien.

Echo de menos verla todos los días. Me encanta su optimismo y su forma de ver la vida. Su forma de ser. Cómo escucha y cómo se comporta con la gente. Lo que queda de esos días de gritos y peleas es que todavía hoy quiero ser como ella. Yo de mayor quiero ser como Inés. Me considero una persona muy afortunada porque a los hermanos no se los elige. Pero si yo pudiese hacerlo, no podría elegir a nadie que no fuese ella.

Siempre que escucho esta canción de Belle and Sebastian me acuerdo de Inés. Fue una de las muchas cosas que me enseñó. He pasado el fin de semana con ella y ya la estoy echando de menos. Para ti, Inés.



Ella me sacaría de aquí si yo estuviese muriendo. Y sí, siempre lloro en los finales.