domingo, 26 de septiembre de 2010

Reencuentros


Ayer por la noche tuve una cena con mis antiguos compañeros de clase. Últimamente las redes sociales han permitido que estos reencuentros se conviertan en habituales y ayer me vi rodeada de personas a las que hacía al menos 15 años que no veía.

Después de los saludos efusivos iniciales y de las preguntas más que típicas (¿Qué tal? ¿Qué has hecho en todo este tiempo? ¿Qué estudiaste? ¿Trabajas? ¿En que ciudad vives ahora?...) viene el verdadero reto: ¿tendré capacidad para mantener viva una conversación con estos desconocidos?

Mis recuerdos de aquella época están bien grabados en mi cabeza, pero es curioso descubrir cómo, en muchas ocasiones, no tienen nada que ver con los del resto de personas con las que compartí esos momentos. “Tú eras mala”- me dijeron ayer. “¿Yo mala?” – respondí. Pero si yo no lo recuerdo. Sí que recuerdo que me veía obligada a comerme mi pescado y el pescado de la líder del grupo para que me admitiera en su pandilla. ¿Yo mala? ¿?

Las anécdotas no tienen fin. Y es gracioso porque entre tus recuerdos y los del resto, eres capaz de recuperar parte de algo que había desaparecido.

“- ¿Os acordáis cuando Pepa se puso aparato y el resto nos poníamos papel de plata porque queríamos tener uno igual?”

“- Ayer encontré una nota de 5º de EGB, que decía: por favor, Lorena, cómprate rotuladores que estoy harta de tener que dejarte los míos. Se gastan”.

Y lo más absurdo, pero lo que más gracia me hizo: todos nos acordábamos del nombre y de los dos apellidos de cada uno. ¿Por qué?

Nunca había salido con estas personas de copas. La última vez que hablé con muchos de ellos tenía 12 años y probablemente si me los encuentro mañana la cosa no dará mucho más de sí, pero me hizo gracia volver a ser la número 20 de la lista de clase, la que celebraba el cumple con Paula y la que me tenía que comer dos pescados rebozados repugnantes para poder jugar luego a la goma con el resto.

Ayer, después de mil copas quedamos en vernos de nuevo pronto. Yo digo que 15 años más…

5 comentarios:

El Chico Raro dijo...

Que bonito. Que triste. Me inspira mucho.

Ehorabuena, Helen Hanff.

troyana dijo...

Es una especie de experimento,no crees?ver a esas personas después de 15 años,contrastar la imagen que tenían con la que tenías de ti misma..suena interesante:)

memento dijo...

La verdad es que da cierto vértigo, pero cuando te animas a ir, casi nunca te arrepientes de haberlo hecho. Y lo dice alguien que se considera a sí mismo antisocial... Por cierto, una recomendación cinematográfica, si no las has visto ya: "Bright star"; una delicia.

[Tina Trotsky] dijo...

=)

princesadehojalata dijo...

Hace poco más de un mes me junté con una antigua compañera del cole y nos pusimos a recordar los nombres y números de lista de toda la clase (aquí el 38). En la infancia hay datos que quedan grabados a fuego.