sábado, 14 de febrero de 2009

Revolutionary Road, o la búsqueda de la felicidad



Creo que esta película de Sam Mendes hace que salgas del cine cuanto menos un poco inquieto. Te coloca un espejo delante y es como si te dijese: esto es lo que eres, pero, ¿es esto lo que querías llegar a ser?. ¿Qué ocurre cuando ya está todo hecho? ¿Cuando has conseguido lo que se supone que debías conseguir? ¿Sientes paz y tranquilidad? ¿O sientes vacío?

Frank y April Wheeler son una pareja excepcional. Se consideran diferentes al resto de personas. Odian los convencionalismos y creen que siempre han vivido según sus deseos. Al margen de todo y de todos. Pensaban exactamente así cuando tuvieron al primero de sus hijos y dejaron Manhattan para irse a vivir a Revolutionary Road, una calle situada en un barrio residencial, a las afueras de la ciudad, que podía ser todo menos revolucionaria. Pensaban que eran diferentes al resto cuando Frank tuvo que aceptar un trabajo aburrido en una oficina. En la misma empresa en la que trabajó su padre durante toda su vida. En la misma empresa en la que él juró que nunca trabajaría. Pese a todo, ellos se sentían diferentes al resto.







De repente todo estalla por los aires. Tanto Frank como April sacan todo lo que llevan dentro, todos los silencios de tantos años. Toda la rabia contenida contra el otro. Toda la frustración. Y deciden volver a soñar. A vivir según sus deseos. Como siempre habían soñado que vivirían. Pero la realidad y las costumbres y las formas de vida que dicta la sociedad no siempre son difíciles de esquivar...


Toda mi vida he querido ser de otra manera. Otra persona, incluso. Siempre he vivido soñando con lo que no tenía. Puede que soñase lo que no vivía. Aunque no lo recuerdo. Me creía inconformista. En realidad era bastante estúpida. Creo que simplemente no tenía la capacidad para disfrutar de lo que tenía alrededor. Y eso genera una infelicidad terrible. Todo cambió hace un tiempo y he aprendido a ser feliz. No siempre, porque es imposible. Pero sí, muy a menudo. Ya no sueño con mundos maravillosos, sino que vivo en mundos imperfectos de los que se puede sacar mucha felicidad.


Por eso cuando vi esta película sentí tristeza, pero sentí alegría. Tristeza porque lo único que les hacía felices a los Wheeler era soñar con mundos que no podían tener. Alegría porque hoy yo podría ser feliz en Revolutionary Road.

8 comentarios:

marcela dijo...

El problema de los sueños y de creernos lo que no somos es que nos impiden querernos y querer a los que encontraos a nuestro lado. Yo, sinceramente me gusta tanto el cine que disfruto con una película velada. Sin embargo salí perturbada con el personaje de la protagonista. Me pareció que su sueño de huir de una vida que eligió, sin pensar en que posiblemente no debía comprometerse, lleva a un infantilismo más que a la rebeldía.
En fin, ser ama de casa es duro, ser actriz más y tan difícil.

Alvaro de la Rica dijo...

a mí lo que me sorprendió de la película es el hecho, poco explicado, de que ella deje de querer a su marido cuando se da cuenta de que no es del todo como ella pensaba que era
me parece un cambio demasiado radical y al final inverosímil

Helene Hanff dijo...

marcela: a mí también me pareció muy infantil la actitud de April, pero sí, la vida de ama de casa debe ser muy dura...

Álvaro: yo creo que no deja de quererle, simplemente se le cruzan totalmente los cables. Lo único que le hacía feliz era la idea del viaje y al venirse abajo no es capaz de concebirlo y culpa al responsable. Lo que me extrañó es la continua ausencia de los hijos ¿dónde están todo el rato? eso sí que me resultó poco verosímil.

• Luka • dijo...

yo soy más como April... porqué no imaginar que todavía existen mundos perfectos por descubrir? yo prefiero ir en busca de ellos, por lo menos por el camino será fascinante, la búsqueda, la eterna búsqueda...
conformarse es aburrido y termina llevándote a la infelicidad, como a ella...

troyana dijo...

Helene,casualmente hemos coincidido en la última peli comentada en nuestros blogs.:)
Casualidad aparte,creo que April está insatisfecha no por haber renunciado en concreto al viaje a París,sino por lo que ese viaje implicaba,es decir,romper con todo y empezar de nuevo para darse quizá la última oportunidad de realizarse a través de otras ocupaciones.Al menos,así lo entendí yo.Por otra parte,ella ya no podía ser féliz porque siente que ha renunciado a todas sus inquietudes y en parte culpa a su marido porque Frank adopta una postura más inmovilista y conservadora ante la opción de dar un giro brusco a sus vidas.
En fin, la película desde luego,invita al debate, y ahora que lo mencionas,los niños apenas aparecen.

Helene Hanff dijo...

Troyana: qué casualidad sí :)
Es verdad que la película invita al debate. Me encanta salir del cine con ganas de ver las percepciones que han tenido las demás personas.

Saludos!

David C. dijo...

acabo de ver The Reader, ahora quiero ver la que haz visto.

Helene Hanff dijo...

David: Me encantó The Reader. Me he hecho fan incondicional de Kate Winslet!