martes, 21 de julio de 2009

Caballitos de mar


Ayer me contaron una cosa curiosa: los caballitos de mar son los únicos animales que una vez que encuentran a una pareja permanecen con ella toda la vida. Si por cualquier cosa se separan, pueden llegar incluso a morir. También es cierto que los caballitos suelen tener una esperanza de vida de un año...Ayer me contaron, además, que al amanecer se entrelazan sus colas y van nadando los dos juntos. Siempre juntos. Se separan durante algunas horas, pero siempre vuelven a encontrarse, al anochecer y vuelven a unirse para navegar juntos a la deriva.

No sé lo que tiene de cierto esta historia, pero me ha parecido preciosa.

jueves, 16 de julio de 2009

Vacío



¿Qué se debe hacer ahora? ¿Qué debo hacer? Todo se presenta confuso, difícil, cuesta arriba. Soy frágil ahora. Tengo miedo porque estoy vacía. Sé que todo se supera. Soy más fuerte de lo que aparento y siempre lucho por ser feliz. Instinto de supervivencia, supongo. Miro a mi alrededor y todo el mundo me sonríe, me abraza, me besa, me calma y dicen que volveré a sonreir pronto. Y lo sé. Pero ahora, en este lugar que no es el mío, sólo quiero dormir y despertarme cuando haya pasado la tormenta.

Hoy sí que es el primer día del resto de mi vida. No suelo hacer caso de las señales. Pero ahí están.

domingo, 5 de julio de 2009

El primer día del resto de tu vida



Ayer fui a ver “El primer día del resto de tu vida” y salí del cine reconciliada con el mundo. Pasa a veces. Vas al cine y la historia, por la razón que sea, te atrapa, te anima, te hace reír y piensas: “es justo lo que necesitaba ver”. Un poco de ficción que rompa con algo que no sé muy bien qué es.

Esta película de Rémi Benzançon fue todo un éxito en Francia, ¿pero cómo no va a serlo si toca todo aquello que es capaz de emocionar a las personas? Es la historia de una familia narrada a través de cinco momentos clave de su vida: cuando el hijo mayor se va de casa, cuando la hija pequeña pierde la virginidad, cuando el hijo mediano conoce a una chica en un concurso de “air guitar”...Los personajes tienen un punto cómico bastante bien logrado, sobre todo los padres, que observan estupefactos cómo sus hijos pasan por la adolescencia y tratan desesperadamente de evitar hacerse viejos.


Peleas familiares, personajes incomprendidos, como el de la hija grunge que busca desesperadamente el amor, clases de cata de vinos, buenos momentos familiares. Esta película, obviamente no va a cambiar la historia del cine, pero te hace pasar un gran momento. Y la banda sonora es muy evocadora.

Justo lo que necesitaba en una noche de verano como la de ayer.

sábado, 4 de julio de 2009

I want you back



Escucho esta canción de los Jackson Five y no puedo creer que Michael Jackson haya desaparecido...Siempre podremos disfrutar de joyas como ésta.

viernes, 3 de julio de 2009

El maestro y Margarita


"El maestro y Margarita", del ruso Mijail Bulgakov es una historia cruel y divertida. Entrañable y sádica. Muy sádica. Aparece Satanás en Moscú, con su séquito de diablillos, dispuestos a hacerle perrerías a todo el que se lo merezca. En pocas semanas revolucionan la ciudad: cometen asesinatos, cortan cabezas, engañan a sinvergüenzas, oportunistas, ponen en evidencia a una sociedad atea, que no es capaz de asumir que el mismísimo Satanás les esté castigando por su falta de decencia.

El manicomio se llena de personas que cuentan historias inverosímiles de gatos que beben vodka y de billetes que se han convertido en simples papeles. La población corre desnuda por las calles de Moscú sin ser capaz de dar una explicación razonable. Y en todo este caos, Margarita lucha por recuperar al maestro, que desapareció sin dejar rastro, pero pronto descubrirá que tiene un compañero de viaje que puede ayudarle...

"El maestro y Margarita" tiene una historia detrás que es casi mejor que el relato en sí. Bulgakov comenzó a escribirla en 1928, pero quemó esta primera versión y estuvo retocando las sucesivas una y mil veces hasta que murió sin ver acabada su obra. Fue su mujer la que consiguió terminar el relato entre 1940 y 1941. Algo parecido sucede en la propia historia...

sábado, 13 de junio de 2009

La guerra ha terminado



Debía de ser duro ser un refugiado español en París. Pertenecer al Partido Comunista y tener que viajar continuamente a España, de manera clandestina, por esas carreteras tortuosas, con identidades falsas, despistando a los policías de la frontera. Llegar a Madrid, organizar alguna acción con la que seguramente no se conseguiría nada. Debía de ser duro ser Diego un día, Domingo al siguiente, Carlos al otro.


Esta es la historia que cuenta el director francés Alain Resnais en "La guerra ha terminado", película rodada en 1966, con guión de Jorge Semprún (y basada en las experiencias personales del propio Semprún). Diego, el nombre real del protagonista, es este refugiado revolucionario que lucha desde el exilio por una España sin dictadura. Pero los años pasan y comienza a plantearse si todo lo que está haciendo merece realmente la pena. Sus vacilaciones ideológicas, le enfrentan de alguna manera con la cúpula del partido, que está perfectamente representado -según informaciones de expertos en el tema- por "el burócrata" y por "el jefe", entre otros, que no se cansan de decir: "Diego, estás perdiendo la visión de conjunto. Estar tan cerca de la realidad no te deja ver las cosas con claridad".




La película está rodada sin ningún tipo de iluminación artificial y las escenas de amor están tratadas de una manera especial, anteponiendo la estética a la realidad. Una maravilla. Y él, Yves Montand, tan elegante, tan serio, con su eterno cigarro en la boca, luchando por la libertad de su país...Y ella, su mujer, papel representado por Ingrid Thulin, tan elegante también, tan moderna para su época, tan guapa...Cuando veo este tipo de películas me entran ganas de revolución...

lunes, 1 de junio de 2009

Todas las caras de Manhattan


Toda ciudad es miseria, en algunas ocasiones, esplendor, en otras. En una gran ciudad comparten espacio perdedores, delincuentes, mala gente, con personas de las más altas esferas, vestidos con bonitos trajes, que acuden a los eventos propios de su clase social. En toda ciudad ocurren tragedias y se celebran fiestas. Toda gran ciudad tiene varias caras y Weegee quiso ser testigo de todas las caras de Manhattan, retratar lo mejor y lo peor de la gran manzana. Retratar a la ciudad tal cual es.

Las 280 fotografías que componen la muestra Weegee’s New York trasladan al espectador a ese Nueva York de los años 30 y 40. Los protagonistas: una población que trataba de recuperarse del crack del año 29. Desde el Lower East Side, pasando por Little Italy, el Greenwich Village y la ópera, Weegee muestra una ciudad en la que todo vale. Una emisora de la policía le alertaba de todos los sucesos y desastres que escondía la ciudad. Un incendio en Harlem y allí estaba él para dejar constancia de que ocurrió. Un asesinato en la parte alta de la ciudad y sólo Weegee era capaz de capturar ese instante en el que el cuerpo yace en el suelo junto al arma del crimen, que sigue apuntándole.

Contraste. Esta es la palabra que define la obra de Weegee. Mujeres engalanadas acuden a la Ópera del Metropolitan, al girar la esquina un borracho duerme en la puerta de un restaurante, unas calles más abajo, un grupo de niños trata de combatir el calor y se refrescan con la manguera de incendios, unos hombres se cubren la cara tras ser detenidos por haber comprado a unos jugadores de baloncesto.

La ciudad no duerme. Cientos de sucesos están ocurriendo en cada momento. Y allí, entre la gente, se puede distinguir una cámara, allí está Weegee, testigo y parte de ese mundo, en busca del instante decisivo. Manhattan son muchas ciudades en una. Weegee te lleva por lo mejor y lo peor de sus calles, como un guía turístico alternativo, es capaz de mostrarte la esencia de la gran ciudad. Sus múltiples rostros.



Y si la muestra de Fundación Telefónica no era suficiente, La Casa Encendida te lleva a soñar un poco más con esta ciudad interminable. Más fotos cotidianas de la Gran Manzana. Más ganas de volver. Nueva York ha invadido Madrid en estos últimos meses. Y de qué manera.